El amor es una de las concepciones más defendidas que existen. Solemos incluirlo en nuestras vidas con facilidad pero, si buscáramos una definición global, nadie tendría en verdad esa respuesta. A pesar de ello, sí que ha habido varias interpretaciones de lo que representa a lo largo de la historia. Una de las más conocidas, la de Platón.
¿Qué dicen del amor platónico?
•Según la RAE: espiritual, idealista, puro, desinteresado, honesto, ideal y altruista.
Mientras tanto el cine, el teatro, la literatura, y en general el arte moderno nos lo plantean como un camino con tres rutas:
•La proyección de perfección en un ser inalcanzable -típico pensando en famosos, o en personas que vemos socialmente más representativas e idealizamos-.
• La pureza antes mencionada, donde se eleva a la persona amada (no sólo románticamente) a una posición que la exime totalmente de ser deseada, porque es visto como sucio.
•Una denominación para un sentimiento de afecto con una barrera para ser consumado.
Sin embargo, la forma original de la idea se ha tergiversado con los años y reinterpretaciones, y esas tres definiciones han sido el resultado.
Pero, entonces, ¿qué era el amor para Platón?:
El texto donde Platón describe completamente el concepto es El Banquete, un pequeño discurso a modo de relato de una cena donde discutían varios pensadores griegos su creencia de qué era el amor. Usando como portavoz a Sócrates explica la idea.
Aquí expone que, a grandes rasgos, el amor es una especie de fuerza que nos define como humanos y sin la cual no estaríamos del todo completos. Platón, a través de Aristófanes, cuenta el mito de los andróginos: seres de cuatro extremidades y un solo núcleo (duplas de hombre-hombre, mujer-mujer y hombre-mujer) que fueron partidos en dos. Desde entonces, mediante el amor, buscan unirse desesperadamente para volver a ser un conjunto.
También lo muestra como una forma de inmortalidad. No la de los dioses, sino la de crear algo que trascienda. Algo que, en su evolución, se convierta cada vez más en belleza. Ésta última vista como el objetivo final del amor.
Para alcanzar esto, Platón dice que hay una escalera de seis peldaños. Sobre este último se encuentra el clímax de la vida humana:
• Escalón uno: Amar un cuerpo bello. La belleza contenida en un solo ser, que puede volverse objeto de obsesión.
• Escalón dos: Amar todos los cuerpos bellos. Porque la belleza no es exclusiva de una sola persona.
• Escalón tres: Amar la belleza del alma. Donde se valoran las ideas hermosas, más allá de la apariencia exterior.
• Escalón cuatro: Amar la belleza de las leyes y las costumbres. El aprecio por la armonía social y el orden.
• Escalón cinco: Amar la belleza de las ciencias. La admiración por lo bello en el intelecto y la verdad.
• Escalón seis: Amar la belleza en sí misma. No un ideal concreto, sino aquello que hace bellas todas las cosas y las vuelve dignas de ser amadas.
En sí mismo el amor platónico es aquel que comienza por una persona y trasciende a todas las cosas, que es el verdadero fin de amar. Sin embargo, de forma muy irónica, hemos encasillado el concepto sólo en el primer peldaño de nuestra escalera. Así el verdadero rostro del amor platónico es un tránsito a la sabiduría, a la que solo llegamos mediante nuestra evolución como humanos.